El meteorito, bautizado como Teghaza 001, fue descubierto en 2022 en una llanura salina de Malí, en el corazón del Sáhara. Con un peso aproximado de 800 gramos, esta curiosa roca pasó inicialmente desapercibida, sin que nadie imaginara la extraordinaria historia que escondía en su interior.
Sin embargo, un equipo internacional de investigadores decidió analizarla en profundidad y los resultados fueron sorprendentes: no solo procedía de Marte, sino que se encontraba entre los tres meteoritos marcianos más antiguos identificados hasta ahora en la Tierra.
Los científicos utilizaron técnicas avanzadas de datación para estudiar pequeños cristales de circón presentes en la roca. Gracias a estos minerales pudieron determinar que el fragmento se formó hace al menos 4.100 millones de años, cuando Marte todavía era un planeta muy diferente al que conocemos hoy.
Pero lo verdaderamente fascinante es que el meteorito conserva indicios de la interacción entre las rocas y el agua en el antiguo Marte. Los análisis sugieren que el agua llegó a alterar los materiales de esta región del planeta, aportando nuevas pistas sobre cómo era su entorno durante sus primeras etapas de evolución.
Actualmente conocemos Marte como un mundo frío, árido y polvoriento. Sin embargo, numerosas investigaciones apuntan a que hace miles de millones de años pudo albergar ríos, lagos y abundante agua líquida.
Teghaza 001 ofrece una oportunidad excepcional para estudiar aquella época remota y comprender mejor cómo se formó la corteza marciana y cómo interactuaron el magma y el agua en el interior del planeta.
Los investigadores consideran que esta roca es especialmente valiosa porque aporta información sobre una parte de la historia geológica de Marte de la que apenas existen muestras disponibles en la Tierra. Un pequeño fragmento con una historia gigantesca.
La explicación científica es fascinante: hace millones o miles de millones de años, un enorme impacto contra la superficie marciana pudo arrancar fragmentos de roca y lanzarlos al espacio. Algunos de esos materiales emprendieron un largo viaje hasta terminar atravesando la atmósfera terrestre y cayendo sobre nuestro planeta.
Y uno de esos fragmentos acabó en las arenas del Sáhara.
El estudio de Teghaza 001, publicado en la prestigiosa revista científica Science en octubre de 2026, abre nuevas posibilidades para comprender los primeros capítulos de la historia del planeta rojo.
Quizá esta pequeña roca todavía tenga mucho más que contarnos sobre un Marte antiguo en el que el agua desempeñaba un papel fundamental.
© Mario Izquierdo, 2026 | Aviso legal | Política de Privacidad